
Prometo solemnemente que la próxima foto que suba no será una postal con el sol atravesando espesas nubes. Pero hoy me pedía el cuerpo colgar esta y le he hecho caso, pues reprimir los naturales instintos es contrariar al impulso vital y eso siempre trae malas consecuencias.
El islote de Es Vedrà, junto a Ibiza, es el primer trozo de las Baleares que se avista desde la Península y el último que se pierde de vista cuando, satisfecho pero resignado, se emprende la travesía de vuelta. Aquél día las nubes hicieron torcer el gesto a mis compañeros de navegación, pero a mi cámara le proporcionaron un bello motivo.
Aguas de Formentera e Ibiza, septiembre de 2008