Sa mère inconsolable





Eran otros tiempos. Por aquel entonces, el debate político movía a la población; lo que se escribía en los periódicos era motivo de comentario, discusión, hasta el punto de que, en ocasiones la polémica se salía de los cauces civilizados. Nada que ver con la actual abulia de la opinión pública.

Victor Noir (cuyo verdadero nombre era Yvan Salmon) fue un periodista francés del periódico republicano La Marseillaise. En diciembre de 1869 se desató una polémica entre el periódico lealista L'Avenir de la Corse y el radical La Revanche, con fuertes invectivas por parte de este último contra Napoleón Bonaparte. La Marseillaise se alineó en el debate junto con La Revanche.

El príncipe Pierre Bonaparte, sobrino del a la sazón reinante Napoleón III, publicó en L’Avenir una carta en defensa del honor de su familia, en la que tachaba de traidores y cobardes a sus opositores. Esto motivó que Pascal Grousset, director de La Marseillase, le enviara como sus padrinos a Victor Noir y Ulrich de Fonvielle a fin de concertar los términos de un duelo. A partir de aquí las cosas no están claras. Según la versión de Fonvielle, tras unas acaloradas palabras, Bonaparte asesinó de un tiro a Victor Noir; según Bonaparte, el disparo fue precedido de agresión por parte del difunto.

En cualquier caso, la muerte fue un acontecimiento nacional. Al entierro acudieron 100.000 personas y fue un duro golpe para el Segundo Imperio. La tumba de Victor Noir, convertido en héroe republicano, fue trasladada años después al cementerio de Père-Lachaise, en París. Sobre ella se depositó una excelente escultura de Jules Dalou, de gran realismo. Quizás porque Dalou, siguiendo la técnica habitual entonces, modeló la estatua con el cuerpo desnudo; quizás porque quiso representar el futuro que dejaba para siempre Noir, pues había fallecido con solo 21 años y el día antes de su boda, lo cierto es que la figura de bronce presenta una más que notable erección.

Y con el tiempo empezó a difundirse la creencia de que la manifiestamente viril estatua favorecía la fertilidad de las mujeres, mejoraba otros problemas maritales o incluso les hacía encontrar marido. Dice la leyenda que se debe colocar una flor en el sombrero de la estatua (aquí se la han puesto en la mano), después besarla en los labios y, por último, frotar su área genital. De este modo, la procesión de mujeres por la estatua ha hecho que sus partes nobles se mantengan perfectamente bruñidas, a diferencia del resto de la estatua, cubierto por una pátina de óxido.

En 2005 se colocó una valla alrededor de la estatua para evitar estos actos que se consideraron vejatorios de la memoria del difunto…. ¡pero las protestas de la población femenina de París, que reclamaba su derecho a rozarse con la estatua, han hecho que las autoridades la retiren!

No es de extrañar que, en vista de lo que no dejan de hacerle a la imagen de su hijo, la madre de Victor Noir permanezca inconsolable.

Comentarios

CARLOS ha dicho que…
bonita historia la de victor..aunque el final no sea muy feliz..la foto esta genial..
salu2
Josep Fábrega Agea ha dicho que…
Pues la madre no se consoló pero la estatua ha dado consuelo por lo visto.

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