viernes, 13 de abril de 2012

Otsagabia




Llovía. Habían pronosticado un tiempo de perros para aquellos días de vacaciones y, por una vez, estaban acertando. Siempre pasa igual, purita ley de Murphy.

Pero no pensaba arredrarme. Había hecho acopio de valor y de memoria. De valor porque no quedaba más remedio y de memoria porque recordé unas imágenes que había visto no sé dónde que proponían, cuando llueve, aprovechar los aspectos fotogénicos de la lluvia; las gotas cayendo, los reflejos de los charcos, esas cosas. Y estaba firmemente decidido a ponerlo en práctica.

Y llovió. Hasta nevó. Pero por un momento, al llegar a Ochagavía/Otsagabia, salió el sol. Y de la lluvia aproveché las nubes que aún quedaban, la acera lavada, la ausencia de gente y hasta de coches.

Y de vuelta a casa he pensado que hace mucho que no toco el blanco y negro. Así que ahí va, el recuerdo de un momento de sol en el pirineo navarro, donde no hay Corte Inglés y no se han enterado de que en abril ya es primavera...


1 comentario:

Luis Calle dijo...

Bueno, al final te faltó la lluvia para completar lo de la memoria, aunque creo que es bastante diífil de plasmar. Por otra parte, mejor para tu cámara.
Un abrazo.

Caminando

¡Cuántas veces transitamos por la vida, casi marcando el paso, sin darnos cuenta de todo lo que nos rodea!